El enfoque teórico-metodológico construido para abordar el proyecto
Sobre la noción de pionera
El concepto de “pionero/a” ha evolucionado históricamente desde su origen francés como iniciador/a, aplicándose a diversos contextos, incluido el diseño. En la historiografía del diseño, ha predominado una visión masculina y eurocentrista, consolidada por obras como la de Pevsner, que invisibilizó el aporte de las mujeres. Aunque investigaciones más recientes han comenzado a visibilizar su presencia, estas aún enfrentan limitaciones metodológicas que reproducen jerarquías de género. Las mujeres diseñadoras han sido subvaloradas por razones estructurales, sociales y culturales, como los roles tradicionales de género y la falta de reconocimiento institucional. En Chile, la historia del diseño muestra un desequilibrio similar, aunque se observa un incipiente interés por reconstruir la trayectoria de diseñadoras pioneras. Reconocerlas implica considerar no solo su formación y obra, sino también su contribución a la profesionalización del diseño, incluso si no se identificaban a sí mismas como “pioneras”.
Sobre el enfoque no sexista
El enfoque metodológico feminista cuestiona la investigación tradicional androcéntrica al proponer una forma de producir conocimiento situada, crítica y comprometida políticamente con la equidad de género. Sostiene que el género influye en la investigación y defiende la incorporación activa de las mujeres como sujetos teóricos y empíricos, desafiando categorizaciones binarias y jerarquías sociales. A diferencia del enfoque no-sexista, el feminista busca explícitamente transformar la realidad de las mujeres y visibilizar sus experiencias históricamente marginadas. Se caracteriza por prácticas colaborativas, sensibilidad ante las desigualdades y formas de comunicación accesibles, integrando lo subjetivo y lo emocional como parte legítima del proceso científico.
Sobre el enfoque histórico
Las historias de vida, como metodología cualitativa desde la historia, permiten comprender las trayectorias individuales en su contexto social, cultural e histórico, especialmente cuando se trata de mujeres pioneras. Este enfoque reconoce al sujeto como centro del conocimiento, integrando lo personal, lo colectivo y lo material desde una perspectiva situada y ética, promoviendo la co-construcción horizontal entre investigadoras e investigadas. Para un modelo histórico no sexista ni androcéntrico, se deben considerar aspectos clave como el qué, por qué, cuándo, dónde y cómo del objeto de estudio, entendiendo la historia como un fenómeno orgánico que abarca pasado, presente y futuro. La investigación requiere una revisión historiográfica rigurosa, que combine lecturas exploratorias y críticas, identificando tanto fuentes secundarias como primarias. Estas últimas son esenciales para interpretar los datos, formular hipótesis y construir un análisis coherente con el marco teórico-metodológico, permitiendo así una reconstrucción significativa y transformadora del rol de las mujeres en la historia.
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